Beneficios del bonsái como terápia.

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La realidad nos demuestra que las personas que se acercan a la naturaleza se sienten mejor, en todos los sentidos en los que uno se puede sentir.

Tal vez por esto, el hombre desde muy antiguo, ha procurado rodearse de plantas para su disfrute, cultivando jardines y plantas de interior.

¿Habéis dado un paseo por el campo, por un bosque, por la naturaleza? Las sensaciones que nos rodean son increíbles, sólo hay que adentrase un poco y respirar.

El hombre, desde el principio de su existencia, ha vivido en estrecho contacto con la naturaleza y ha aprendido mucho de su observación. La naturaleza es algo que tenemos ahí, muy cerca de nosotros, aunque nunca reparamos en ella.

Aunque se sabe que en Egipto ya cuidaban de plantas en maceta, fue en China donde hace siglos desarrollaron la cultura del bonsái y después, en Japón la llevaron a la excelencia. En estos países el bonsái es entendido no como un arte sino como una cultura de vida, como un objeto de meditación.

No pienses que la práctica del bonsái lleva mucho trabajo y técnicas difíciles, todo lo contrario. El bonsái necesita sólo los mismos cuidados que cualquier planta.

Muchos estudios demuestran que cuidar de un bonsái tiene múltiples beneficios para la salud, además de ser una afición muy positiva.

Alivia las tensiones diarias, desarrolla el plano espiritual y vuelve a las personas más tolerantes, pacientes y menos estresadas. A medida que aumenta el interés por su árbol, la persona intenta mejorar su cuidado: busca información leyendo libros, revistas, internet y comienza a relacionarse con otras personas con el mismo hobby que pueden dar buenos consejos. Mejora la observación y la contemplación.

La paciencia como ejercicio. Las prisas no son buenas en bonsái.

El principiante quiere hacer todos los trabajos a la vez. Después, con el tiempo, se va dando cuenta de que las prisas en bonsái sólo llevan a que el árbol se resienta y retrase su desarrollo, viéndose al final obligado a dejarlo tranquilo largo tiempo para que se recupere y poder trabajarlo de nuevo.

La naturaleza tiene otro ritmo de vida más pausado, que nos enseña a saber esperar. Esto es algo muy importante en el aprendizaje del bonsái, y mucho más aún en personas con problemas de ansiedad y estrés.

La observación, la paciencia y el tiempo son la clave.

La responsabilidad y la prudencia: fundamentales para cuidar de un ser vivo.

La responsabilidad es necesaria, ya que no se debe trabajar el bonsái a lo loco. La prudencia hará que se cultive con paciencia. La persona debe entender que primero es la salud del árbol, olvidando cualquier trabajo que lo dañe o lo debilite. Muchas veces hay que dejar al árbol que nos guíe, escucharlo. Árbol y cuidador deben ser uno.

El acto de cuidar una planta desarrolla el sentido de la responsabilidad, el afecto, la superación de estados emocionales como la timidez o la hiperactividad.

Cuando se toma contacto con un bonsái se adquiere la responsabilidad de cuidarlo. Esto que parece algo simple, para muchas personas es un motor que inicia una relación y un día a día lleno de cuestiones apasionantes.

No llega a ser tan fuerte como la relación con una mascota, pero casi, porque te involucra en una dinámica y te implica sentimentalmente.

El cuidado de un bonsái puede ser un medio para la rehabilitación de personas en situación de exclusión social, desarrollando un sentido de la responsabilidad, que se puede aplicar a sus vidas.

Trabajar con algo que está vivo aumenta el respeto por la vida, tu propia vida.

El estudio como desarrollo personal.

Si queremos que nuestras plantas vivan y se desarrollen óptimamente, debemos obtener información sobre las especies que cultivemos, para conocer sus exigencias y ofrecerles el mejor de los cuidados. Esto nos obliga a leer diferentes libros, revistas y páginas especializadas de internet, donde encontrar soluciones a todas las preguntas que se nos vayan planteando.

Llegaremos a sorprendernos a nosotros mismos informándonos del tiempo que hará los próximos días, como si fuésemos agricultores, para proteger mejor al árbol.

La práctica del bonsái puede lograr una mayor sensibilidad y adquisición de conocimientos que conducen a un crecimiento personal en general.

Te esperan nuevas amistades.

Encontrar a personas con los mismos gustos, con quienes hablar de tus árboles, es algo que te llenará de alegría y de grandes momentos. Las relaciones sociales, que muchas veces nos cuestan, se verán mejoradas al colaborar en un grupo en el que puedes expresarte y participar con libertad.

El mundo de las plantas y árboles apasiona a muchos, que se reúnen en torno a él. Existen grupos que juntos caminan por el monte para visitar bosques y árboles legendarios. Se visitan viveros para encontrar árboles que trabajar y convertirlos en futuros bonsáis.

Paseos por el bosque, caminar por la naturaleza, sentirte integrado en ella…Además de mejorar tu físico, te eleva la moral, tus pensamientos negativos se esfuman y todo lo que te rodea te hace sentir mejor. Son momentos en los que puedes pararte a pensar de otra manera, sin prisas, sin agobios y verlo todo desde distinto punto de vista.

El bienestar en el ambiente que genera un árbol, aunque sea pequeño.

El ejercicio de dar forma a un ser vivo (a un bonsái) eligiendo qué pasos vas a seguir e imaginando en qué manera vas a trabajar, aumenta el bienestar y el equilibrio de quien decide practicarlo, tanto, que puede utilizarse como terapia.

Los principales objetivos del Bonsái como terapia son:

  • Psicomotor: desarrollo dinámico postural y coordinación de movimientos.
  • Activa no solo el sistema sensorial, sino también el equilibrio y la sensibilidad receptiva.
  • Contiene respuestas emocionales muy intensas.
  • Aumenta la implicación emocional hacia el yo (la autoestima, la auto-satisfacción) y otros (respeto, generosidad, gratitud, cumplimiento, la confianza y la bondad).
  • Aumenta el potencial cognitivo (comprensión, análisis, deducción, resolución de problemas).

 

Existen escuelas que aplican esta terapia mediante la enseñanza del bonsái, que puede resultar enormemente beneficiosa a diferentes tipos de usuarios: niños, adolescentes, adultos y ancianos con problemas de salud mental.

El maestro debe conocer las técnicas de bonsái para enseñar de forma sencilla y también debe poseer los conocimientos psicológicos que le permitan relacionarse con los pacientes de una manera tranquilizadora, amable y eficiente.

Los principales puntos que se desarrollan en un curso de bonsái enfocado a la terapia son los siguientes:

  • Desarrollo Cognitivo: Necesario para el desarrollo de la fase teórica previa a la práctica. Durante esta fase se potencian habilidades como la atención, el análisis, la deducción, la memoria, la comprensión, la concentración, la escucha y el diálogo.
  • Desarrollo Físico. El cuidado de un bonsái implica movimientos que obligan a mantener el control postural y a generar fuerza. También obliga a obtener información por los sentidos y, por tanto, los potencia.
  • Mejora del comportamiento. Es frecuente encontrar falta de valor y aislamiento en personas con trastorno psiquiátrico, que puede mejorar con el sentido del cuidado, la generosidad, la responsabilidad, la paciencia, la tolerancia, el respeto a las reglas de la naturaleza, a sí mismo y al grupo, que implica participar en estas terapias.
  • Refuerzo emocional. Las emociones son el factor determinante y central de la conducta humana, que se desarrollarán gracias a la formación de un grupo de trabajo que, con el tiempo, se convierte en el medio ambiente seguro y comprensivo en el que poder expresarse libremente.

Además el bonsái es una buena terapia para las personas con adicciones que participan en programas de desintoxicación y sirve también de ayuda al paciente que está en tratamiento por ansiedad, a personas sometidas a trabajos de mucho estrés y que quieren tener las cosas hechas de inmediato, a personas con tics y a los que se les aceleran las manos o piernas.

El modelado de un bonsái es una de las actividades más relajantes que se puedan practicar y consigue que estas personas reduzcan la medicación y poco a poco empiecen a llevar una vida más tranquila y normal.
Está demostrado: La práctica de la creatividad de forma sencilla y natural y la contemplación de la belleza, aumentan la paz interior.

Así que no lo dudes, un pequeño arbolito te puede cambiar la vida.

 

Jesús Martín es el creador del blog TribuBonsái, donde comparte todo acerca del arte del bonsái , para hacerlo más libre y fácil. Tiene 47 años, vive ahora en Salamanca – España, con su mujer, Elena, sus 3 chicos, Elías, Marcos y Andrés, un perrete Oly, dos perritas Telma y Ramona, una gata Ninja y un gatito Paco. También tenemos 6 Gallinas ponedoras. Directo, transparente y siempre a la escucha, es Geólogo de formación. Emprendedor (¡primer proyecto!) desde el año 2014. Ahora, se dedica a construir su web tribubonsai.com y a ayudar online a todo aquel que desee aprender a crear, cultivar y disfrutar de un bonsái. Puedes ponerte en contacto conmigo por medio del Whatsapp 618 355 461​, te ayudaré en lo que pueda y sepa. Jesús es autodidacta y aprecia cualquier consejo de todos los cultivadores de bonsái.

Estaremos encantados de escuchar lo que piensas

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